Colombia abre un camino histórico: el cuidado se escribe con comunidad, dignidad y raíces indígenas
Avanza el Sistema Nacional del Cuidado construido desde los territorios y sus comunidades. Culminó en Quibdó la consulta previa a 115 pueblos indígenas, de este componente del Sistema Nacional del Cuidado. Más de 15.000 personas cuidadoras fueron certificadas en los 32 departamentos del país. La Escuela Redes del Cuidado fortalece liderazgo, autocuidado y participación comunitaria.
Publicado el: 13 mar 2026
Quibdó, Chocó, marzo 13 de 2026. Colombia amaneció esta semana con dos noticias que marcan un antes y un después en la forma en que el país entiende, valora y organiza el cuidado. Una historia que empezó en los hogares más humildes, siguió por los territorios más diversos y hoy se abre paso como política pública viva, sentida y construida desde la gente.
La primera llega desde Quibdó, Chocó, donde concluyó un hito sin precedentes; la consulta previa del componente indígena del Sistema Nacional del Cuidado, un proceso que recorrió 32 departamentos y escuchó la voz de representantes de los 115 pueblos indígenas de Colombia. Nunca antes un país había llevado a consulta previa un sistema de cuidado entero, pensado para reconocer tradiciones, proteger saberes y honrar la cosmogonía de quienes han sostenido la vida mucho antes de que existiera el Estado moderno.
En medio del calor del Chocó y de los sonidos del río, líderes y lideresas indígenas hablaron de lo que significa cuidar, el cuerpo como primer territorio; el aire, el agua y la tierra como extensiones del espíritu; las parteras, mayoras, mamos y taitas como guardianes de un legado milenario. “Es importante para nosotros porque recoge el sentir sobre qué es el cuidado desde lo familiar, lo personal y lo cultural”, recordó Lizette Garcés Agua Blanca, consejera de Mujer, Familia y Generación de la ONIC.
La apuesta, impulsada por la Dirección de Cuidado del Ministerio de Igualdad y Equidad, busca algo tan simple como profundo: que el Sistema Nacional del Cuidado no nazca desde Bogotá hacia los territorios, sino desde los territorios hacia Colombia. “Esperamos muy pronto convertirnos en el primer país en haber llevado y concertado en consulta previa un Sistema Nacional de Cuidado”, afirmó Natalia Moreno, directora de Cuidado del ministerio de Igualdad y Equidad.
La segunda noticia, llega desde Istmina, Chocó, donde la Escuela Redes del Cuidado cerró un ciclo que parecía impensable hace unos años: más de 15.000 personas cuidadoras certificadas en los 32 departamentos del país. Mujeres, en su inmensa mayoría, que lavan, cocinan, acompañan citas médicas, sostienen la vida y, aun así, durante décadas no recibieron ni reconocimiento ni descanso.
Por eso, para muchas de ellas, el reconocimiento del cuidado como trabajo marca un antes y un después. “Nosotras hemos luchado mucho para que se nos reconozca como cuidadoras, hemos marchado y levantado la voz para que el Estado nos vea, para que entienda todo lo que implica cuidar”, cuenta Julia Mendoza, madre de la Red Nacional de Cuidadoras Marchante.
Hoy, gracias a esta iniciativa, miles de ellas se encuentran, se escuchan y descubren que el cuidado también puede tejer comunidad. Los talleres no solo entregan herramientas para el autocuidado y la gestión emocional; también abren caminos de liderazgo y participación política. Son, en pocas palabras, un espacio para levantar la voz con fuerza, pero sin dejar la ternura.
Luisa Elena Almaso Polo lo sabe bien. Como presidenta del Sindicato Nacional de Cuidadoras de Vida y líder social, lleva más de dos décadas impulsando esta causa. Nació en Santa Marta y comenzó a cuidar a su hermano desde los 11 años. Desde entonces, su vida gira alrededor del cuidado. “Cuidar no es solo amor, es tiempo, esfuerzo y muchas veces dejar en pausa el propio proyecto de vida”, relató.
Los frutos ya empiezan a verse. Con alianzas como las del SENA y COTELCO, cuidadoras han accedido a nuevos empleos y oportunidades. Solo en Santa Marta, 28 mujeres ya trabajan en el sector hotelero y otras 57 participaron en ferias de emprendimiento. Pequeños pasos que, para ellas, significan una nueva vida.
Todo esto se conecta con los avances de la Ley 2297 de 2023, conocida como la Ley de las Cuidadoras, que por primera vez reconoció esta labor como un pilar del bienestar social. Y, sin embargo, como insisten muchas de las participantes, el camino apenas comienza, el país aún tiene la deuda de construir carreras, remuneraciones dignas y un sistema sólido que permita que cuidar no sea una carga, sino una labor con garantía de derechos.
Si algo dejan claro estos dos procesos es que el cuidado no está solo en las políticas públicas, sino en la vida real, en las manos que arrullan, en los territorios que sanan, en las comunidades que se tejen desde la solidaridad.
El Sistema Nacional del Cuidado, promovido por el Gobierno del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, empieza a tomar forma, no sólo como un decreto, sino como un movimiento social hecho de historias, resistencias y afectos. Y en ese proceso hay un mensaje que resuena con fuerza: cuando quienes cuidan se encuentran, Colombia cambia.