Con alianza público popular con el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, apoyamos la autonomía económica de las mujeres indígenas
Con alianza público popular con el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, apoyamos la autonomía económica de las mujeres indígenas
- Destinamos $3.000 millones de pesos para potenciar las capacidades y sostenibilidad de 35 iniciativas productivas colectivas. Este proceso ya cuenta con más de 600 mujeres caracterizadas y proyecta una ampliación estratégica para incluir a jóvenes indígenas de la región.
- En la jornada de socialización del convenio se realizó la entrega inicial de activos productivos (maquinaria, insumos y adecuaciones)
Publicado el: 27 may 2026
Popayán, Cauca. 27 de mayo de 2026. En un encuentro comunitario, institucional y de profunda espiritualidad ancestral en la Finca Mujer CRIC (Vereda La Rejoya, Popayán), se llevó a cabo el Encuentro de entrega inicial de insumos productivos a las iniciativas económicas de mujeres indígenas del CRIC. Este evento marca un hito en la articulación entre el Ministerio de Igualdad y Equidad y esta organización indígena del Pueblo Nasa
El objetivo central de la jornada fue socializar los avances del Convenio de Cooperación que hace efectiva esta iniciativa y realizar la entrega inicial de activos productivos (maquinaria, insumos y adecuaciones) a las iniciativas seleccionadas, consolidando las economías propias y el Buen Vivir en los territorios.
Un proyecto con enfoque ético, técnico y comunitario
Este proyecto tiene como propósito promover la autonomía y el empoderamiento de las mujeres indígenas del CRIC mediante el fortalecimiento de iniciativas económicas colectivas, a través de un proceso integral que incluye alistamiento y conformación del equipo dinamizador, caracterización y sistematización de 35 iniciativas en los procesos territoriales del CRIC (100 mujeres), implementación de 10 espacios de formación para fortalecer capacidades técnicas, empresariales y organizativas, dotación de activos e insumos para el fortalecimiento productivo con trazabilidad documental y seguimiento técnico, y la realización de una Minga Empresarial para visibilizar las iniciativas y fortalecer redes y canales de comercialización; el convenio cuenta con un plazo inicial de ocho meses.
Los principales logros y avances en la ejecución para destacar son:
- Puesta en marcha del proyecto en alianza público popular con el programa de mujer CRIC como cooperante, donde las mujeres realizan la ejecución en acompañamiento de la supervisión del equipo de profesionales delegados de la Dirección para la Autonomía Económica de las Mujeres.
- Además de la entrega de activos productivos (maquinaria, insumos y adecuaciones), el proceso fortalece la organización, la asociatividad y el tejido comunitario de las unidades productivas lideradas por las mujeres del CRIC, consolidando economías propias y autonomía
- Etapas 0 y 1 culminadas, correspondientes a las etapas de alistamiento, lo que permite que actualmente el proyecto cuente con el 25% de los recursos desembolsados, y en proceso de desembolso de otro 45% correspondiente a la ejecución de la fase 1.
- Apuesta estratégica por las juventudes, ya que se identificaron iniciativas lideradas por mujeres jóvenes indígenas permitió impulsar la adición para ampliar cobertura e incluir al menos 80 mujeres adicionales y 20 unidades productivas más de este grupo etario, fortaleciendo su autonomía económica y la sostenibilidad de sus iniciativas.
Apuesta estratégica por el relevo generacional
La jornada concluyó con el acto de entrega de insumos, y el firme compromiso mutuo de seguir construyendo un modelo de desarrollo basado en la colaboración y la asociatividad.
Desde el Ministerio de Igualdad y Equidad le seguimos apostando al fortalecimiento de las autonomías económicas de las mujeres empezando por el reconocimiento de la fuerza territorial, la importancia de la organización, colaboración y la asociatividad.
Con la entrega de estos activos, el Ministerio de Igualdad llega al Cauca, no sólo para aportar herramientas, sino para sembrar las condiciones materiales que permitan a las mujeres indígenas convertirse en el motor del Buen Vivir, respaldando una economía propia que han liderado por siglos. De este modo, la justicia social se hace realidad cuando el Estado reconoce las iniciativas colectivas de las mujeres para que su capacidad de generar ingresos sea tan grande como su dignidad y su resistencia.