Escuelas de fútbol para la transformación social, el legado comunitario del barrismo  

Fecha de publicación: 30 jul 2025
Escuelas de fútbol para la transformación social, el legado comunitario del barrismo  
Desde el Ministerio de Igualdad y Equidad trabajamos por fortalecer e impulsar a las barras como una fuerza viva de transformación y convivencia que aporta al cambio social y a la construcción de un país más justo y equitativo 
Grupo de niños y niñas en la localidad de Usme en Bogotá participan de la escuela de fútbol formada por el grupo de barrismo social de la localidad

 

  • El barrismo social es una expresión colectiva que, desde hace años, viene transformando realidades a través de la pasión futbolera, el liderazgo comunitario, la inclusión y la construcción de paz. El Gobierno Nacional reconoce y respalda estas iniciativas que nacen de las propias barras y que hoy son ejemplo de organización social.

¿Y tú sabes qué es barrismo social? El chico, de unos 14 años, abre los ojos con sorpresa, sonríe, responde que no y, con más curiosidad por lo que sigue que por la pregunta misma, corre hacia su entrenamiento de fútbol junto a otros jóvenes de su edad, en una cancha de la localidad de Bosa, en Bogotá. 

En realidad, que sepa o no la respuesta no es lo más importante. Lo valioso es el impacto que el barrismo social tiene en su vida y en la de su grupo de amigos, quienes entrenan allí casi a diario bajo la guía de licenciados en educación física contratados por la fundación liderada por una barra de fútbol de la ciudad. 

El barrismo social en Colombia surgió después del año 2000 como una alternativa al estigma asociado a las denominadas “barras bravas” y como una expresión de organización popular. A partir de la pasión por el fútbol, las barras impulsan en sus comunidades proyectos sociales, culturales y participativos con un enfoque transformador.  

La violencia en el fútbol colombiano empezó a evidenciarse en la década de los noventa, después de que este fenómeno se expandiera desde países como Argentina, Chile y Perú. Entre 2008 y 2020, Colombia registró la cifra más alta de muertes asociadas al fútbol: 149 personas fallecidas. Por fortuna, esta alarmante estadística se redujo con la llegada de la pandemia. Aunque aún existen hechos de violencia, las cifras han disminuido considerablemente. 

El Estado colombiano no fue indiferente a esta situación. En 2009, mediante la Ley 1270, se creó la Comisión Nacional para la Seguridad y Convivencia en el Fútbol, con el objetivo de promover la participación, la convivencia y el ejercicio de la ciudadanía, en línea con los principios del barrismo social. En la misma dirección, el Decreto 1007 de 2012, conocido como el Estatuto del Aficionado al Fútbol en Colombia, reconoció estas prácticas como formas de resignificar las dinámicas negativas de las barras. 

Cada barra de fútbol, desde su propia realidad, ha encontrado formas de materializar el barrismo social para enfrentar la estigmatización y reducir desigualdades. Algunas se enfocan en el cuidado del medio ambiente, mientras que otras desarrollan acciones culturales, deportivas o sociales. 

Fue durante el actual gobierno que el barrismo social se consolidó como una apuesta por la vida y el cambio social, al crearse la primera Dirección de Barrismo Social en el mundo dentro de una entidad del Estado. Esta Dirección hace parte del Viceministerio de Juventud del Ministerio de Igualdad y Equidad. 

La Dirección de Barrismo Social formula y ejecuta políticas, planes, programas y proyectos orientados a la promoción de derechos y a la prevención y atención de violencias, discriminación, exclusión y vulneraciones que afecten a las personas que practican el barrismo social. 

A través del programa Aguante Popular por la Vida, actualmente se trabaja en 20 ciudades del país con 40 organizaciones futboleras que agrupan a cerca de 12.000 barristas. Con ellas se adelantan proyectos de transformación social diseñados para responder a sus necesidades e impactar positivamente sus entornos. 

Una de estas iniciativas es la escuela liderada por la barra de un equipo de fútbol de Bogotá, que hoy beneficia a 75 niños y jóvenes en Bosa. Esta experiencia será fortalecida por Aguante Popular por la Vida, que ofrece herramientas para que las organizaciones barristas creen o continúen sus acciones sociales, ambientales o deportivas en beneficio de sus comunidades y en la construcción de territorios de paz. 

La tarde va cayendo en Bosa y los chicos de la escuela de fútbol, siguen disfrutando, entre risas y patadas al balón. Disfrutan, sin saberlo del todo, de los frutos que el barrismo social siembra cada día en su barrio y en la sociedad.