Francisca Córdoba, la partera tradicional del Chocó que ha atendido más de 9 mil partos 

Fecha de publicación: 17 mar 2026
Francisca Córdoba, la partera tradicional del Chocó que ha atendido más de 9 mil partos 
Ella encarna la fuerza creadora de las mayoras afrocolombianas quienes cuidan la vida, preservan las tradiciones y son guardianas de los conocimientos ancestrales. 

Francisca Córdoba, la partera tradicional del Chocó que ha atendido más de 9 mil partos 

La partera indicó que ha atendido nacimientos que “vienen sentados, de pie”, lo que claramente eleva el grado de dificultad del procedimiento y suma a las experiencias que la convierten en un referente de la partería, que representa un activo importante para el cuidado comunitario. 

Buenaventura. Francisca Eulalia Córdoba Camacho es una mujer afrodescendiente, alta, espigada. Su voz firme refuerza el mensaje fuerte y maternal que hay en sus palabras.  

Conversar con ella es adentrarse a un mundo lleno de historias, específicamente de los 9 mil partos que ha atendido gracias a su labor como partera tradicional desarrollada por más de 30 años en diferentes municipios del departamento del Chocó. 

Istmina, Chocó, es el centro de operaciones de Asociación de Parteras de Istmina, liderada por Francisca, y que agrupa a parteras y parteros indígenas y afro, y, además es clave en la preservación de la partería ancestral tanto del departamento como del Pacífico. 

La conversa con Francisca, conocida como "Pacha Pasmo", se dio en Buenaventura el pasado mes de febrero en el marco del encuentro "Cuidar desde el Pacífico", realizado por el Ministerio de Igualdad y Equidad a través de la Dirección de Cuidado, en articulación con la Red Adelco y Aecid. El objetivo del espacio fue fortalecer las iniciativas locales de cuidado comunitario mediante la entrega de activos y el reconocimiento de saberes. 

Hasta el “bello puerto del mar” llegaron organizaciones de cuidadoras y cuidadores comunitarios para que una vez más destacaron la gestión del ministerio de Igualdad para garantizar que las labores de cuidado que adelantan, las sigan realizando en condiciones dignas. 

Nuestra partera expresó sentirse físicamente cansada porque el día anterior atendió el parte de una niña que venía de cara. Aun así, sacó fuerzas para contarnos que todo transcurría normal, cuando, al hacerle el tacto a la parturienta, sintió cómo succionaban sus dedos.  

“Yo halé mi mano porque me pareció muy raro. Estaba con mi hija de crianza y le dije: -el parto que vamos a tener es un fenómeno. Después busqué un espéculo, alumbré a la mamá con una linterna y le vi los ojitos a la criatura. Luego llamé a una amiga que es doctora y me explicó que eso pasa cuando vienen de cara, por eso tenía todo listo, por si teníamos que salir al médico, pero bendito sea Dios todo salió muy bien”, relató “Pacha Pasmo”. 

La partera nos contó que ha atendido nacimientos que “vienen sentados, de pie”, lo que claramente eleva el grado de dificultad del procedimiento. Esta destreza es un ejemplo de la experiencia adquirida durante tantos años, que la convierten en un referente de la partería. Sin duda, su labor representa un activo importante para el cuidado comunitario. 

La “seño Francisca” es pilar de su comunidad, la juventud acude a ella para recibir consejos, regaños o refugio en caso de problemas familiares. Ella encarna la fuerza creadora de las mayoras afrocolombianas quienes cuidan la vida, preservan las tradiciones y son guardianas de los conocimientos ancestrales. 

Córdoba destacó la labor del ministerio de Igualdad, particularmente en el fortalecimiento de sus organizaciones. “Nosotros no teníamos una silla de ruedas y ahí la tenemos, tampoco, una camilla de manos y allí está. Ahora ya tenemos una pesa bebé, lo cual es de mucha ayuda”. Agregó que el ministerio se ha convertido en un gran aliado para su asociación, porque “han creído en nosotros, hemos construido una relación de confianza basada en la transparencia”. 

“Pacha Pasmo” es una convencida de que la partería tradicional seguirá viva, pues cada vez hay más jóvenes, mujeres y hombres, que quieren aprender a quienes, como ella, les transmiten sus conocimientos con amor, sabiduría, rigurosidad y mucha paciencia. En ese contexto, insistió en que es prioritario que el ministerio de Igualdad y Equidad continúe, para seguir contando con su respaldo y capacidad institucional.  

“Para mí, lo más bonito de esto es que un niño nazca en comunidad, porque estar en comunidad es estar rodeado de tus abuelas, tus tías, de tu familia y tu gente”. Nos dijo Francisca antes de terminar la conversa.