Hambre Cero avanza en La Guajira y consolida acciones estructurales contra el hambre
- El Ministerio de Igualdad inició en La Guajira la entrega de canastas alimentarias del programa Hambre Cero, comenzando en Manaure y extendiéndose a más municipios.
- Entre el 9 y el 18 de abril se distribuyen 2.400 canastas en varios municipios, priorizando poblaciones vulnerables.
- La estrategia proyecta cerca de 6.000 entregas en el departamento y su expansión a otros territorios, en alianza con el PMA.
Publicado el: 22 abr 2026
El Ministerio de Igualdad y Equidad avanza en la implementación del programa Hambre Cero con la entrega de canastas alimentarias en el departamento de La Guajira, donde el pasado 9 de abril inició la distribución en el municipio de Manaure, marcando el comienzo de esta estrategia en más de 131 municipios del país, en articulación con el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
A través de la Dirección para la Superación de la Pobreza, entre el 9 y el 18 de abril se distribuyen 2.400 canastas en Manaure, Maicao, Uribia y Riohacha, como parte de una intervención que busca atender de manera inmediata la inseguridad alimentaria en comunidades vulnerables.
“Estamos garantizando una atención oportuna y focalizada para las poblaciones más vulnerables, mediante la provisión directa de alimentos nutritivos que respondan a sus necesidades básicas”, afirmó Adriana Piraquive, directora para la Superación de la Pobreza del Viceministerio para las Poblaciones y Territorios Excluidos, del Minigualdad.
Durante lo corrido del mes de abril, se ha realizado la entrega de 2.310 canastas de las 6.000 programadas para el territorio de La Guajira, priorizando hogares con niños y niñas menores de cinco años, mujeres gestantes o lactantes, personas mayores y personas con discapacidad, avanzando así en esta intervención que busca mejorar las condiciones de vida en el territorio.
En total, el Ministerio proyecta la entrega de cerca de 6.000 canastas alimentarias en La Guajira, incluyendo los municipios de Maicao, Manaure, Uribia, Riohacha y Dibulla, reafirmando su compromiso con el bienestar de las poblaciones más vulnerables y con la construcción de soluciones sostenibles frente al hambre en Colombia.
En términos de proyección, el Ministerio estima una segunda entrega de 3.000 canastas en los cinco municipios de La Guajira, así como la expansión de la estrategia a otros territorios como Nariño, con 6.600 canastas, y Chocó-Antioquia, con 5.400 canastas en su primera fase.
“Estas entregas están dirigidas a quienes enfrentan mayores riesgos de desnutrición, con el propósito de proteger su salud y bienestar en etapas críticas de la vida”, explicó Piraquive.
Además de la atención inmediata, el Programa Hambre Cero, se consolida como una apuesta estructural del Gobierno nacional para garantizar el derecho humano a la alimentación, articulando acciones de asistencia con procesos de desarrollo territorial. “Más allá de atender una necesidad urgente, estamos contribuyendo a transformar las condiciones que generan el hambre, fortaleciendo capacidades locales y promoviendo soluciones sostenibles desde los territorios”, agregó Piraquive.
Como parte de este enfoque, también se impulsan acciones para fortalecer la gobernanza del Derecho Humano a la Alimentación, a través de 51 espacios de formación, entre talleres y seminarios virtuales, orientados a consolidar capacidades institucionales y comunitarias.
En relación con el trabajo articulado con el Programa Mundial de Alimentos, la directora destacó que “tiene como propósito aunar esfuerzos para brindar una asistencia alimentaria oportuna, integral y focalizada, orientada a atender a poblaciones en condición de vulnerabilidad, especialmente en contextos de criticidad, exclusión y emergencia”.
En el marco de este convenio, el programa avanza en una intervención integral que incluye la entrega de 72.000 canastas territoriales y 11.000 adicionales para población en situación de criticidad, así como la puesta en marcha de 94 Puntos de Comida Caliente para la entrega de 3 millones de raciones de alimentos en zonas urbanas y rurales.
A su vez, se contempla el fortalecimiento de los sistemas productivos locales mediante la implementación de 200 planes de inversión para unidades productivas individuales y 200 colectivas, con el fin de promover la seguridad alimentaria y la generación de ingresos en los territorios.