Rechazamos de manera contundente las violencias por prejuicio y exigimos justicia en el caso de Danne Aro Belmont Gray
Publicado el: 04 feb 2026 - 00:00:00
El Ministerio de Igualdad y Equidad rechaza de manera enfática el acto de violencia por prejuicio ocurrido en la madrugada del 1 de febrero, en la ciudad de Bogotá contra Danne Aro Belmont Gray, mujer trans, activista, defensora de derechos humanos y directora de la Fundación GAAT (Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans), así como contra su pareja, quienes fueron víctimas de agresiones físicas y psicológicas mientras se movilizaban en un vehículo solicitado a través de la plataforma Uber Colombia.
Este hecho constituye una grave vulneración de los derechos humanos y evidencia la persistencia de la violencia estructural, la discriminación y la exclusión que enfrentan en Colombia las personas con identidades de género y orientaciones sexuales no hegemónicas. Las violencias motivadas por prejuicio no son hechos aislados, sino expresiones de un sistema que históricamente ha negado la dignidad, la seguridad y el pleno ejercicio de derechos a la población LGBTIQ+.
Desde el viceministerio para las diversidades, expresamos nuestra solidaridad con Danne Aro Belmont Gray y su pareja. Reconocemos su trayectoria como lideresa social y defensora incansable de los derechos de las personas trans en el país, cuyo trabajo ha sido fundamental en procesos de incidencia, acompañamiento y exigibilidad de derechos para una población históricamente vulnerada.
Reiteramos el compromiso con el diseño e implementación de políticas públicas orientadas a fortalecer las medidas de prevención, protección y garantías de no repetición; seguimos avanzando en la lucha contra las violencias basadas en prejuicios y el acompañamiento a las víctimas a través de la Línea Salvia 155 para activar las rutas de atención articulando a la institucionalidad responsable y realizando seguimiento para establecer alertas y estrategias de reacción frente a barreras de acceso.
En Colombia, las vidas, la dignidad y la integridad de las personas trans importan y deben ser protegidas sin excepción. No hay igualdad posible mientras persistan el odio, la exclusión y la violencia.